sábado, 22 de abril de 2017

Tipos de Coaching

A lo largo de los años el coaching ha surgida como profesión y se ha especializado para muchas áreas y usos específicos. Asi mismo han surgido una gran variedad de tipos por ESPECIALIDAD y por MODALIDAD. Veamos a continuación de qué tratan algunos de ellos:


- Por Especialidad:

  1. COACHING PERSONAL: también llamado life coach, hace referencia al Coaching de habilidades para la vida diaria. Se trabaja en los proyectos de vida, la misión personal, los objetivos, las estrategias para el cambio, etc. Este tipo de Coaching persigue el bienestar del individuo en los diferentes ámbitos de su vida personal.
  2. COACHING EMPRESARIAL: consiste en ayudar al cliente a clarificar y alcanzar sus objetivos. En el caso del coaching empresarial, el coach además de poseer habilidades propias de coaching, debe tener conocimiento del mundo empresarial y de los criterios empleados en los negocios .
  3. COACHING ORGANIZACIONAL: es un proceso cuyo propósito es optimizar la gestión de la organización de acuerdo a su propia misión, visión y valores. Para ello el coach observa a la organización en funcionamiento, buscando generar un cambio en su cultura. Es decir, en todas aquellas normas, reglas, sistemas de creencias y conductas que operan de modo automático en la organización y que están generando resultados que no son los deseados. Es adecuado para: Planificar y reformular la estrategia de la compañía, Lograr un cambio en la cultura empresarial, Gestionar políticas empresariales, Rediseñar la estructura de la organización.
  4. COACHING EJECUTIVO: es un proceso que persigue como objetivo prioritario el máximo desarrollo profesional y personal del ejecutivo (coachee) que dirige lo departamentos o destinos de una empresa.
  5. COACHING PARA EL LIDERAZGO: una herramienta para convertirse en líder que irradia e inspira a los demás. El líder coach tiene que desarrollarse equilibradamente en cuatro areás: Liderazgo Productivo, Liderazgo Motivacional, Liderazgo Estratégico, Liderazgo Personal.
  6. COACHING ONTOLÓGICO: desarrolla en los participantes las competencias claves requeridas para su formación como capacitadores. El crecimiento personal, el desarrollo humano y la superación se centran en el Ser en este caso, en el individuo como tal a través de la trasformación trascendental. El coach ontológico te facilita el cambio en tu vida, cuestiona las percepciones, creencias e interpretaciones de su coachees con las preguntas necesarias para hacerlos reaccionar sobre sus comportamientos habituales y rutinas. Así, se hace consciencia de lo que somos y lo que queremos ser. Nos ubica no solo en el aquí y en el ahora, sino en lo que seremos en adelante. Nos hace reaccionar ante lo que hemos sido y hemos estado haciendo hasta ahora.
  7. COACHING DE ATRACCIÓN: utiliza una combinación de la Ley de la Atracción y el Coaching afirmando que creamos nuestra propia realidad a través de los pensamientos.
  8. COACHING FAMILIAR: enfocado a la búsqueda del bienestar de toda la familia y la conquista de lazos familiares armónicos y acordes con la idea que la familia tenga de su felicidad.
  9. COACHING TRANSFORMACIONAL: es una disciplina enfocada en el desarrollo de la persona desde sus valores, competencias y aspiraciones de mejora. El coaching transformacional te ayuda a lograr un estado permanente de presencia, que te permite recibir guía para identificar la oportunidad que hay detrás de cada evento y las infinitas posibilidades que se derivan de él. Un coach transformacional te ayuda a comprender las leyes y principios que rigen el universo, la forma de manejar tu energía y el impacto de tus acciones en tu realidad diaria. Su misión es la de proveerte un espacio para que desde tu verdadera grandeza, la cuál reside en dimensiones muy superiores a las la del ego, se produzcan cambios cuánticos.
  10. COACHING DE SOMBRA: una rama particular del coaching que busca brindar un análisis de lo que hay debajo de la superficie de la dinámica en la que se desenvuelve el cliente. Es un tipo de entrenamiento en el que un coach te observa actuar en contextos donde experimentas dificultades.
- Por Modalidad.

  1. Coaching Individual
  2. Coaching Grupal
  3. Coaching Presencial
  4. Coaching por email
  5. Coaching online

Tu Amigo Coach - Franz Fernando Flores Torres


sábado, 8 de abril de 2017

Tus emociones modifican tu capacidad inmunológica

Resumen de la entrevista realizada a Stella Maris Maruso en el 2012 en la revita argentina LA VANGUARDIA. Ella es una famosa terapeuta que aplica la psiconeuroendocrinoinmunología a favor de la salud de las personas enfermas. 


Stella Maris Maruso nació en Buenos Aires, donde actualmente radica. Educa a personas que atraviesan crisis severas. Es casada y tiene cuatro hijos. ¿Su Política? Es ayudar a los demás a vivir hasta el último instante. ¿Dios? Dice que no es religiosa, se considera espiritual: "Experimentar la trascendencia me sana"

¿Cuántos pacientes?
-Casi 30.000 en los últimos 30 años, con enfermedades de todo tipo, cánceres...

¿Cómo los ayuda?
-No tratando de no morir, sino de vivir hasta morir. De morir bien.
¿Qué es morir bien?
-Vivir hasta el último instante con plenitud, intensamente. Vivir más no es más tiempo, sino sentirte alegre por estar aquí y ahora.

¿Acaso no vivían antes de enfermarse?
-¡Muchos agradecen que su cáncer les haya enseñado a ser felices, a vivir! La enfermedad es una oportunidad de enriquecerse.

Mejor que no llegue.
-¡Pero llega! El dolor entra en todas las casas. ¡Y esto hay que saberlo! Deberíamos aprender desde niños que morir es parte de la vida, y a fortalecernos en cada contrariedad.

No nos lo enseñan, es verdad.
-Al no aprender a dominar la mente, vivimos arrastrados por ella. Eso es malvivir. ¡La mente es demasiado loca para confiarle tu vida! Confíale tus negocios, ¡pero no tu vida!

¿Por qué no?
-La mente va de excitación en excitación, te impide gozar la vida. Los médicos dicen que padecemos "síndrome de déficit de deleite": ¡no sabemos gozar de lo que nos da la vida!
Yo lo procuro.
Un 10% es lo que te pasa y un 90% es lo que haces con lo que te pasa.
Cuestión de actitud. ¿Cuál es la mejor?
Sentir pasión ante la incertidumbre de la vida, ante lo que sea que vaya a traerte.

¿Sea lo que sea?
-Sí. Los psiquiatras detectan que hoy padecemos de neurosis noógena: falta de responsabilidad y sentido de la propia existencia.

Pues sí que andamos mal.
-Sí, pero la ciencia vanguardista trae buenas noticias: acudiendo a tu interior puedes obtener todo lo que necesites, producir endógenamente todas las drogas analgésicas, euforizantes... ¡Puedes aprender a sanarte!

¿Y prescindir de la medicina?
-Hablo de la tercera revolución de la medicina: después de la cirugía y los antibióticos, llega la psiconeuroendocrinoinmunología.

A ver si me cabe la palabra en una línea.
-Es la disciplina que integra psiquismo y biología, tras treinta años de investigaciones de sabios como Carl Simonson, Robert Ader, Stanley Krippner...

¿Qué postulan?
-La interconexión del sistema nervioso central, el nervioso periférico, el endocrino y el inmunológico. Te lo resumo: ¡las emociones modifican tu capacidad inmunológica!

¿O sea que una emoción puede enfermarme?
-La angustia ante lo incierto, el miedo, la desesperanza, el remordimiento, la rabia... ¡Cada una tiene su bioquímica! Y es venenosa, es depresora del sistema inmunológico.

¿De un día para otro?
-La salud no es un estado: es un proceso, y muy dinámico. ¡Por tanto, siempre puedes reforzar tu salud si trabajas tus emociones!

¿Las trabaja usted con sus pacientes?
-Sí. Hay pacientes ordinarios, sumisos a creencias establecidas, y pacientes extraordinarios, que generan creencias sanadoras.

Creer que puedes curarte... ¿puede curarte?
-Hay un viejo experimento famoso: a cuarenta mujeres con cáncer de mama, el médico les contó que la quimioterapia las dejaría calvas. Luego, sólo suministró quimioterapia a veinte mujeres y dejó que las otra veinte creyesen recibirla...

Y no me diga que...
-Sí, sí: el 60% de las segundas quedaron tan calvas como las tratadas con quimioterapia. ¿Qué modificó la bioquímica interna de esas mujeres? ¡Sus propias creencias!

Inducidas por el médico.
-Lo que demuestra el enorme poder del médico. ¡El médico puede estimular con su actitud la capacidad autocurativa del paciente! Un hijo mío es médico: a él y a todos los médicos les ruego que jamás le digan a un paciente que su condición biológica es irreversible. Ese es el único pecado médico.

Pues hay diagnósticos que desahucian.
-Son condenas: matan más que el tumor. Acepta el diagnóstico que sea, ¡pero jamás aceptes un pronóstico! Jamás: si abandonas la esperanza de mejorar, de luchar por tu propia salud..., activas el suicidio endógeno.

Pero sembrar falsas esperanzas...
-¿Falsas? A mi padre le pronosticó el médico tres meses de vida por un diagnóstico de cáncer de próstata diseminado al hígado. Trabajamos juntos con amor, relajación, meditación, nutrición... y al año no tenía células cancerosas. Vivió 18 años más.

¿Qué dijo su médico?
-"Milagro", dijo. Remisión espontánea. Desde ese día cerré mi empresa y me volqué a ayudar a otros como a mi padre. Y yo hoy vivo en la frontera del milagro: la remisión es un efecto colateral en enfermos que han abrazado las fuerzas de la salud, la vida.

¿Cómo han dado ese abrazo?
-Sintiendo que la enfermedad enriquece su vida y que morir no es un castigo, ampliando el círculo de lo que les importa y poniéndose al servicio con amor por la vida que nos traspasa, escapando de su cabeza y empezando a sentir: a reír, a llorar... Se han permitido asombrarse y han experimentado estados de trascendencia.

¿Qué entiende por trascendencia?
-Liberarte de tu historia pasada y del temor por la futura. La meditación ayuda mucho. Y eso cambia tu bioquímica: estás sano, ¡vives! Por el tiempo que sea, estás vivo.

Nota sobre Stella Maris Maruso:
El cáncer de su padre le enseñó cómo ayudar a miles de pacientes desde su Fundación Salud www.fundacionsalud.org.ar , en Argentina, avalada por científicos de primera fila que la invitan a la facultad de Medicina de la Universidad de Harvard a participar en seminarios de curación espiritual: por aquí aún ese concepto no nos suena, pero ella asegura que será el nuevo paradigma médico, en el que el paciente dejará de ser visto como una máquina estropeada que tenga que ser reparada o desahuciada. Esta señora entusiasta enseña que todo lo que como, pienso y siento va tejiendo mi salud, y que puedo aprender a tejer.

"Hay emociones que pueden matar y otras que te SANAN - Stella Maris Maruso"



jueves, 6 de abril de 2017

¿Qué es el Coaching?

El Coaching es un PROCESO dinámico e interactivo, de acompañamiento e instrucción en el que facilitador (coach) asiste al cliente (coachee) en el logro de sus metas, colaborando en el desarrollo de su propio potencial. Aún cuando el termino suene moderno, el primer coach de la historia fue Sócrates y nos contactamos a través de su pensamiento.


El coaching está focalizado en “ayudar a aprender”, que es un proceso diferente al enseñar.

El coach no es alguien que le diga al coachee qué es lo que tiene que hacer. Su tarea no es juzgar, ni dar consejos. El rol del coach es hacer preguntas que estimulen a reflexionar, a recapacitar críticamente acerca de los supuestos indudables, a poner en cuestión las creencias y a tornar discutible lo que se considera incuestionable, favoreciendo así el desarrollo y crecimiento personal.

La palabra “coach” es un verbo proveniente del idioma inglés que significa “entrenar”, y que en el caso sustantivo significa “entrenador” es por ello que en el ámbito deportivo se llame Coach de la Selección al entrenador de un equipo, o en otros casos al atleta como tal. De esta palabra se derivan “coaching” y “coachee” que corresponde a “entrenamiento” y “a la persona entrenada” respectivamente en función de las acciones que realiza un entrenador deportivo con sus atletas, de ello se puede predecir lo que hace un “coach” o el “coaching” en los individuos.

El Coaching es un proceso que pasa por 3 situaciones concretas:
  1. Darse cuenta de que algo esta sucediendo: El coachee reconoce y toma consciencia de lo que le acontece cotidianamente en su vida personal y laboral. No obstante, habiendo identificado asuntos por resolver, situaciones incomodas, y aspectos por transformar; aún no se tiene la capacidad de tomar las acciones necesarias para tal fin, no se sabe qué hacer ni cómo resolver dichas circunstancias. No hemos sido “entrenados” para ello.
  2. Toma de decisiones y acciones: Inmediatamente después de evaluar los escenarios, de observar y escuchar detenidamente los acontecimientos, se procede a tomar responsabilidad sobre lo que nos sucede. Se evalúa creencias y costumbres, se identifican los juicios infundados. En caso de ser necesario, se replantea lo que hasta ahora se ha hecho como un hábito y se generan las decisiones y acciones necesarias para el cambio y la transformación ante aquellas situaciones que nos tenían insatisfechos e incómodos.
  3. Generación de una nueva realidad: Luego de haber reconocido las situaciones que se desean cambiar y de haber tomado las decisiones y acciones a seguir, se concibe una nueva acción de ver y de hacer las cosas basada en los beneficios y las ventajas de ésta en contraposición a la cual estábamos sumidos sin saber qué hacer.

“No podemos enseñarle nada a la gente; sólo podemos ayudarles a que descubran lo que hay en su interior” Galileo Galilei


Tu Amigo Coach - Franz Fernando Flores Torres

lunes, 3 de abril de 2017

Aprendiendo a Volar

Que hermosa y sabia es la naturaleza desde cualquier perspectiva que se vea, siempre ella nos llena de grandes y profundas enseñanzas. Este video nos muestra una gran lección resumida en tan solo unos segundos, si nosotros al igual que estos singulares animalitos lográramos conectarnos con nuestra verdadera esencia, sucederían cosas similares a esta. Simplemente tendriamos que dar un primer paso, para cambiar nuestras perspectivas y salir de nuestra zona de confort.

Tu Amigo Coach - Franz Fernando Flores Torres
 Video: 

lunes, 20 de febrero de 2017

Una Bella Historia

¡Cuidado! ¡Casi tocaste ese auto de costado! Me gritó mi padre. "¿Es que no puedes hacer nada bien?".

Esas palabras me dolieron más que un golpe. Volví mi cabeza hacia el anciano sentado en el asiento junto a mí, desafiándome a contestarle. Se me hizo un nudo en la garganta, y aparté los ojos. No estaba preparada por otra pelea.

"Yo vi el auto, papá. Por favor, no me grites cuando manejo."

Mi voz fue medida y firme,  que sonaba mucho más calmada de lo que realmente me sentía.

Mi padre me miró furioso, después volvió su cabeza y se mantuvo callado. En casa lo dejé enfrente del televisor y fui afuera para componer mis pensamientos. Había oscuras y pesadas nubes en el cielo, prometiendo una lluvia. Un trueno distante retumbó como si fuera el eco de mi agitación interna. ¿Qué puedo hacer con él?.

Mi padre había sido leñador en el estado de Washington y en Oregón. Había disfrutado de vivir al aire libre y le gustaba medir su fuerza contra el poder de la naturaleza. Había entrado en agotadoras competiciones de leñadores, y a menudo ganaba. Los estantes de su casa estaban llenos de trofeos que probaban su habilidad.

Pero los años pasaron implacables. La primera vez que no pudo levantar un pesado tronco, hizo una broma sobre eso; pero luego el mismo día lo vi afuera solo, tratando de levantarlo. Se volvió irritable cada vez que alguien le hacía bromas sobre estar envejeciendo, o cuando no podía hacer algo que hacía cuando era joven.

Cuatro días antes de cumplir sesenta y siete años, tuvo un ataque al corazón. Una ambulancia lo llevó al hospital mientras el paramédico le hacía resucitación para mantener la sangre y el oxígeno circulando.

En el hospital, lo llevaron corriendo al cuarto de operaciones. Tuvo suerte, sobrevivió. Pero algo en el interior de papá, murió. El gusto por la vida desapareció. Obstinadamente se negaba a seguir las órdenes del doctor. Las sugerencias y los ofrecimientos de ayuda eran rechazados con sarcasmo e insultos. El número de visitantes disminuyó, y finalmente cesaron. Papá quedó solo.

Mi esposo Dick y yo le pedimos que viniera a vivir con nosotros a nuestra pequeña granja. Esperábamos que el aire libre y la atmósfera de granja le ayudaran a ajustar su vida.

Una semana después de venir, ya me había arrepentido de la invitación. Nada le parecía satisfactorio. Criticaba todo lo que yo hacía. Me sentí frustrada y deprimida. Pronto me di cuenta que estaba desahogando mi rabia con Dick. Empezamos a discutir y pelear.

Alarmado, Dick buscó al pastor y le explicó la situación. El pastor nos dio citas de consejería para nosotros. Al final de cada sesión, él oraba, pidiendo a Dios que calmara la turbada mente de papá.
Pero los meses pasaban y Dios guardaba silencio. Había que hacer algo y era yo la que lo tenía que hacer.

Al día siguiente me senté con la guía telefónica y llamé a cada una de las clínicas mentales que había en el libro. Expliqué mi problema a cada una de las voces llenas de simpatía que me contestaron.  Justo cuando estaba perdiendo la esperanza, una de esas amables voces de repente exclamó, "¡Recién leí algo que podría ayudarla! Déjeme ir a buscar el artículo..."

Escuché mientras ella leía. El artículo describía el sorprendente estudio hecho en una clínica geriátrica. Todos los ancianos pacientes estaban con tratamiento por depresión crónica. En todos ellos sus actitudes mejoraron en forma excepcional cuando se les dio la responsabilidad de cuidar un perro.

Fui a la municipalidad a ver los perros ofrecidos en adopción.  Después que llené un formulario, un oficial uniformado me llevó a los corrales de los perros. El olor a los desinfectantes inundó mi nariz cuando entré a las filas de jaulas. Cada una contenía de cinco a siete perros. Los había de pelo largo, enrulado, unos negros y otros con manchas que saltaban, tratando de alcanzarme. Los fui estudiando uno por uno pero los rechacé a todos por distintas razones, demasiado grande, o demasiado chico, o demasiado pelo, etc. Cuando llegué al  último corral, un perro desde la esquina más alejada se paró con dificultad, caminó hacia el frente de la jaula y se sentó. Era un pointer, una de las razas aristócratas del mundo de los perros. Pero éste era una caricatura de la raza.

Los años habían puesto en su cara y hocico un poco de gris. Los huesos de sus caderas sobresalían en triángulos desiguales. Pero fueron sus ojos que atraparon mi atención. Calmados y límpidos, me observaban fijamente.

Apuntando al perro, pregunté, ¿Qué me dice de éste? El oficial miró, y sacudió su cabeza, intrigado. "El es un poco raro. Apareció no se sabe de dónde, y se sentó en el portón del frente. Lo albergamos,  pensando que quizá alguien viniera a reclamarlo. Eso fue hace dos semanas y nadie ha venido. Su tiempo termina mañana". Hizo un gesto, como que no se puede hacer nada.

Mientras las palabras entraban a mi mente, me volví al hombre con horror... "¿Quiere decir que lo van a matar?"

"Señora", dijo dulcemente, "Es el reglamento. No hay lugar para todos los perros que nadie reclama."

Miré al pointer otra vez. Sus calmados ojos marrones esperaban mi decisión. "Lo tomaré", dije. Y manejé hasta casa con el perro sentado en el asiento delantero a mi lado. Cuando llegué a casa, toqué la bocina dos veces. Lo estaba ayudando a bajar del auto cuando papá apareció en el porche del frente... "¡Mira lo que te traje, papá!"  dije entusiasmada.

Papá miró, y puso una cara de disgusto. "Si yo quisiera un perro lo hubiera buscado. Y hubiera elegido uno mejor que esta bolsa de huesos. Quédate con él, yo no lo quiero." Agitó su brazo despectivamente y empezó a caminar hacia la casa.

El enojo creció dentro de mí. Me apretaba los músculos de la garganta  y sentía latidos en las sienes. "¡Es mejor que te acostumbres a él, papá, porque se queda con nosotros!"
Papá me ignoró... "¿Me escuchaste, papá?" Grité. A estas palabras papá se volvió enojado, con sus manos apretadas a sus costados, con sus ojos entornados con odio.

Estábamos parados mirándonos fijamente como duelistas, cuando de repente, el pointer se soltó de mi mano. Fue cojeando despacio hasta mi padre y se sentó frente a él. Entonces muy despacio, cuidadosamente, levantó la pata delantera.

La quijada de mi padre tembló mientras se quedó mirando la pata levantada. La confusión reemplazó la ira de sus ojos. El pointer esperaba pacientemente. De pronto, papá estaba arrodillado, abrazando el animal.

Fue el principio de una cálida e íntima amistad. Papá lo llamó Cheyenne. Juntos, él y Cheyenne exploraron el vecindario. Pasaron largas horas caminando por polvorientos caminos. Iban a las orillas de los rápidos ríos, a pescar sabrosas truchas, pasando largos momentos de reflexión. Incluso comenzaron a ir juntos a la iglesia los domingos, mi padre sentado en un banco y Cheyenne echado silencioso a sus pies.

Papá y Cheyenne fueron inseparables a través de los tres años siguientes. La amargura de mi padre se desvaneció, y él y Cheyenne hicieron muchos amigos.

Entonces, una noche, muy tarde, me extrañó sentir la fría nariz de Cheyenne revolviendo nuestras frazadas. Nunca antes había entrado a nuestro dormitorio en la noche. Desperté a Dick, me puse el salto de cama y corrí al cuarto de mi padre. Papá estaba en su cama, con una faz serena. Pero su espíritu se había ido silenciosamente  en algún momento durante la noche.

Dos días más tarde, mi dolor se hizo todavía más profundo cuando descubrí a Cheyenne tendido muerto junto a la cama de papá. Envolví su cuerpo en la alfombra sobre la cual siempre había dormido. Mientras Dick y yo lo enterrábamos cerca de su lugar favorito de pesca, le agradecí silenciosamente por la ayuda que me había dado para devolver a mi padre la paz y tranquilidad.

La mañana de funeral de papá amaneció nublada y sombría. Este día se ve de la misma manera que yo me siento, pensé, mientras caminaba hacia la línea de bancos de la iglesia reservados por familia. Estaba sorprendida de ver la cantidad de amigos que papá y Cheyenne habían hecho, que llenaban la iglesia. El pastor comenzó su elogio del difunto. Fue un tributo para papá y para el perro que había cambiado su vida.

Entonces el pastor citó Hebreos 13:2. "No dejes de dar hospitalidad a forasteros, porque haciéndolo, algunos han recibido ángeles sin saberlo." "Muchas veces he agradecido a Dios por haberme enviado un ángel," dijo.

Entonces me di cuenta, y el pasado cayó todo en su lugar, completando un rompecabezas que no había visto antes: aquella amable y simpática voz que me leyó aquel artículo sobre el estudio en la clínica geriátrica.   La inesperada aparición de Cheyenne en el lugar de los perros para adopción. Su calmada aceptación y completa devoción a mi padre y la proximidad de sus muertes.

Y de repente, comprendí. Me di cuenta que, ciertamente, Dios había contestado mis plegarias en busca de su ayuda.


La vida es muy corta para hacerse dramas por cosas sin importancia, así que:

RÍE CON FUERZA, AMA CON SINCERIDAD Y PERDONA RÁPIDAMENTE. VIVE MIENTRAS ESTÉS VIVO.  PERDONA AHORA A AQUELLOS QUE TE HACEN LLORAR. QUIEN SABE SI TENDRÁS UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD.